Dejó las llaves y un fajo de apuntes sobre una mesita que había en la entrada. Se acercó a la nevera en busca de agua y algo para cenar y, después de observar lo que había dentro del refrigerador, pensó: “Pero, si no tengo hambre…, tengo mucho sueño, necesito dormir. No cenaré, mañana tomaré un buen desayuno”.
Una luz que destellaba a lo lejos la invitó a salir a la terraza antes de meterse en la cama. Era un faro de navegación que emitía destellos como los de un púlsar. Ella se quedó unos minutos viendo cómo se reflejaba la luz sobre las aguas. Ya habían desaparecido las ráfagas de la puesta del sol. Era un ambiente muy relajado en el que ella se sentía reflexiva, el panorama le gustaba y decidió sentarse en una silla de madera antigua que había a su lado. Estaba satisfecha y contenta por los resultados que había encontrado hasta ahora sobre el seísmo que estaba estudiando, aunque sabía que necesitaba más información y estaba impresionada por su magnitud. Cuando le comenzaron a parpadear los ojos se marchó a la habitación, separó la colcha que cubría la cama y pasó las manos por las sábanas blancas de algodón. Notó su suave textura que le recordó cómo su madre la tapaba de niña, dejó de pensar y cayó en los brazos de Morfeo.
Habían pasado dos horas de sueño profundo cuando comenzó a contemplar el puente que desapareció bajo las aguas del río Tajo. La corriente emitía un sonido relajante. En un nivel de conciencia en el que el silencio la envolvía, pensaba que el agua tiene mucho poder cuando está brava, tiene una fuerza que arrasa con todo lo que se le antoja, da igual personas o cosas. Y se quedó meditando.
Con interés, siguió mirando el monumento de siglos pasados, atrapado por el agua y parte de él destrozado por la fuerza centrípeta que la tierra a veces libera. Hay cosas en el universo que, cuando toman su poder, el ser humano no las puede controlar. Son como los agujeros negros: arrasan con todo lo que se encuentran en su camino.
Cuanto más ensimismada se hallaba en su pensar, oyó una voz cálida que a sus espaldas le dijo: “No te preocupes por el puente. Tu mente tiene tanto poder que, si quieres, tú misma puedes levantarlo, o quizá quieras construir algo nuevo, con una arquitectura futurista, diferente. El tiempo cósmico avanza y no nos podemos quedar añorando el pasado”.
Ella se sobresaltó al oír la voz que, en pocos segundos, tanto conocimiento le facilitó, y el miedo en ella desapareció.
Se giró lentamente para ver quién le hablaba. Vio a un anciano con pelo largo y canas en la barba. Se quedaron unos segundos mirándose fijamente a los ojos, sin parpadear. Ella se relajó porque aquella observación profunda le transmitió confianza y seguridad y no se cuestionó si lo que le había dicho era posible o no. Cerró un instante los ojos y cuando los abrió, el anciano ya no estaba. Se inquietó mirando hacia uno y otro lado pero no apareció. Le entró un suave calor por la espalda y creyó que era él. Pensó que le había dejado un mensaje universal para indagar en las emociones más allá de lo común. Supo que esas herramientas están en todos nosotros pero que la socio-cultura, gobernada por la élite del poder, mediante el colegio, todas y cada una de las enseñanzas y también con los medios de comunicación, nos las han ocultado para no poderlas desarrollar. Mientras ellos, que saben que existen y las manejan, siempre juegan con más ventaja y sabiduría que nosotros en este mundo. Cuando hizo esa observación de inmediato se calmó pero, de repente, abrió los ojos y volvió a la realidad.
La almohada estaba húmeda por la agitación del sueño. Despertó sudando y asustada, tardando unos segundos en recordar donde yacía. Estaba todavía sorprendida por el mensaje que le había dado el anciano.
Encendió la lámpara que se encontraba sobre la mesita al lado izquierdo de la cama. Miró el reloj que marcaba su paso por el tiempo, pero creyó que todavía no había llegado la hora prevista para que la despertase.
Advirtió que encima del lecho había un periódico. Era todo en blanco y negro, de la época en que ocurrió el gran terremoto de Lisboa, hacía ya varios siglos. Aparte del amplio expediente que tenía, le faltaban muchos pequeños detalles para terminar el puzzle como deseaba. De manera que, y por ese motivo se trasladó al lugar donde ocurrieron los hechos y allí sí encontró mucha documentación sacada de la Biblioteca Nacional y de algunos investigadores privados que, gustosamente, le facilitaron muchos detalles para hacer el trabajo de investigación sísmica. Se dio media vuelta en la cama y pensó en el sueño que había tenido y en el personaje que apareció. Se hacía muchas preguntas pero no tenía respuestas y pensó: “Creo que necesito que pase más tiempo para poder sacar alguna conclusión, pero lo que sí que es cierto es que estoy trabajando con un tema del pasado, de hace siglos. Me gustaría que en algún otro sueño volviera a aparecer el mensajero”.
Después de apagar la luz, le costaba dormirse y siguió dándole vueltas al sueño, mientras pensaba: "Pero, ¿por qué me ha salido en el sueño el puente derrumbado bajo las aguas?, ¿Cuál será el mensaje que me ha querido transmitir? Nuevamente quedó dormida pero por poco tiempo. No había pasado ni una hora cuando despertó de nuevo sobresaltada y asustada porque durante unos segundos no sabía dónde estaba. Acercó la mano a la mesita de noche y encendió la luz. Estaba agitada, respiró profundamente, se tumbó boca arriba y se quedó mirando el techo y de nuevo siguió pensando: "el puente"… ¡Es el paso por la vida! Creo que estoy comenzando a sacar alguna conclusión. Sí, así es… No puedo detener mi vida si sigo mirando el pasado doloroso y destruido. En general, he de construir otros planteamientos en todos los aspectos. Sí, pero los que a mí me gusten, no los que me quieran construir otros. Siempre me he preguntado si gustaba lo que hacía, buscando la aprobación de otros. Y, ¿para qué? Si a quien tiene que gustar es a mí. Sí, me construiré un puente de luz infinita, es la libertad, es dejar atrás un pasado lleno de convencionalismos, del qué dirán y de otras cosas que nos dejan atrapados sin poder ser expansivos, creativos e innovadores. Sí, eso quiero construir…, un puente futurista expandiendo mi creatividad infinita.
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Cuando te encuentras con tu maestro interior… Es posible que aparezca en diferentes circunstancias. ¿Crees que un sueño te puede dar el mensaje de algo que posiblemente debas cambiar?
