Dos horas habían pasado desde que Helen llegara acompañada de su marido David. Ella tenía dolores de parto cada vez más frecuentes. La posición del bebé era difícil y el equipo quirúrgico todavía no había decidido cómo abordarlo.
Entrada la noche, le hicieron un examen y decidieron pasarla a quirófano sedándola un poco mientras los cirujanos y el personal sanitario se preparaban para atenderla. Cuando quedó relajada, fijó los ojos en los de su marido mostrándole su miedo y percibió que él estaba más nervioso y asustado que ella. Pudo ver también que sus manos temblaban y que sus ojos brillaban llorando de miedo y emoción. En esos momentos Helen sintió una unión especial con David, una unión única, como si él sintiera todo lo que a ella le estaba pasando por dentro. Cerró los ojos tranquila, sabiendo que no estaba sola.
Helen estaba dando a luz sin complicaciones y David estaba a su lado cogiendo su mano. Tras cortarle el cordón umbilical acercaron el bebé a David y él lo tomó en sus brazos. Estaba emocionado, su respiración era acelerada y tenía los ojos humedecidos. Miró hacia Helen y vio cómo ella le sonreía con complicidad… Todo estaba en orden y había salido bien.
Pasaban los años y el niño gozaba de buena salud. Recibía de sus padres mucha atención, cariño y una educación sin caprichos tóxicos, basada en valores y principios humanos. Ya había cumplido los diez años y era un niño muy inquieto y creativo, tenía
mucho interés en saber el porqué de las cosas. En el colegio tenía tiempo de jugar con sus amigos y hacer todos los trabajos que el profesor les encargaba. Así, cuando llegaba a casa, dedicaba su tiempo a disfrutar de otras tantas cosas que le gustaban.
En casa tenía una habitación muy grande, decorada a su gusto para jugar y hacer los experimentos que tanto le entusiasmaban.
Cuando llegó la Navidad, sus padres le hicieron varios regalos. Entre ellos había un Meccano y utensilios de laboratorio. A él le gustaba construir grúas, coches, motos… y cada día su afán crecía en conseguir nuevas metas.
Un día Alción pensó que quizá podría darle más vida a todo lo que creaba utilizando electricidad. Buscó unos cables y pidió a sus padres que le comprasen más herramientas: destornilladores, gubias, martillos pequeños…
Fue entonces cuando hizo realidad su sueño construyendo una aeronave e instalándole un circuito eléctrico. En el interior de la parte central creó un espacio donde podían ir seis pasajeros y en la parte delantera la cabina del piloto y del copiloto.
Las luces frontales del aparato eran intensas y fijas. Las de los alerones de color verde y rojo, intermitentes. En el pasillo instaló una tenue luz de color amarillo para que los viajeros se relajasen, y otra directa, en cada uno de los asientos, para leer o comer. El motor que instaló tenía un sonido suave y ligero. Era el invento más completo que había hecho y decidió regalárselo a sus padres.
Cuando vieron la maravilla que había creado tomaron la decisión de ir hablar con los profesores de su hijo sin que Alción supiera nada para enseñarles la aeronave que había construido.
Llegó el día del encuentro con los educadores. Estuvieron hablando durante largo tiempo, pero el profesor no parecía darle mayor importancia a lo que el niño había creado. Los padres se extrañaron y se desilusionaron al no ver ninguna reacción positiva y se marcharon.
Al día siguiente…
—Alción, hijo ¿qué te gustaría ser de mayor?
—Piloto. ¡Volar! ¡Quiero volar!
—Tendrás que cambiar de colegio, hijo.
—No me importa, papá.
—¿No? ¿No estás a gusto en el colegio donde vas?
—Sí, pero me da igual. Los profesores no me riñen.
—Y, ¿qué te dicen de los trabajos que haces?
—Nada. Los miran y nada más. A veces me aburro…, porque cuando les pregunto por algo que no entiendo, me dicen que lo aprenderé en otro curso, pero son amables conmigo. Menos mal que aquí, en casa, puedo hacer lo que me gusta y vosotros entendéis lo que quiero mejor que ellos.
—Sí hijo, claro, tu madre y yo siempre estamos atentos a todas tus preguntas e intentamos responderlas. Es también una ventaja para ti el que tengamos carreras universitarias y podamos entender tus inquietudes porque hemos pasado por ello pero, quizá otros niños no tengan esa suerte.
Desde aquel día Helen y David supieron que a su hijo lo habían tenido infravalorado en el colegio y se sintieron mal por no haberse dado cuenta antes. Decidieron buscar otro centro de más prestigio para él. La ventaja que tuvo Alción para no frustrarse y dejar de sentirse motivado fue que, gracias al apoyo de sus padres, cuando llegaba a casa, podía desarrollar todo lo que quería. Sus padres le facilitaban todo lo necesario para construir y realizar sus experimentos.
A los pocos meses de iniciar el curso en el nuevo colegio, fue el director del mismo el que llamó a los padres de Alción para felicitarles por el buen comportamiento del niño y las notas tan brillantes que obtenía. A partir de entonces comenzó a ser valorado de forma justa.
Alción, con veinte años, ha estudiado en la Universidad Howard, ubicada en Washington, D.C. Ha cursado ingeniería aeronáutica con notas brillantes. En su proyecto de fin de curso construyó la maqueta de una nave supersónica. El jet mide dos metros de largo por uno de ancho. En su interior ha instalado unos espacios con un diseño cómodo. El pasillo es amplio y en sus laterales tiene unas pantallas planas que a su vez son teléfono para comunicarse desde el espacio y poder ver al receptor en la Tierra. Cada sillón dispone de mandos para cambiar de posición o subir los pies, bandejas, juegos, etc.
Además, pulsando un botón, se dispone de un biombo para aislarse del resto de los viajeros y tener más intimidad para descansar, leer o comer. La nave tiene un segundo piso que dispone de un laboratorio con un telescopio colocado para poder realizar observaciones astronómicas. El trabajo de Alción ganó el primer premio en la universidad.
La NASA vio su proyecto y lo llamaron para felicitarle y ofrecerle trabajo en su equipo. Le proporcionaron todo lo que quería y más para poder desarrollar su creatividad como ingeniero, trabajar como investigador y volar cuando quisiera. Ese mismo día pensó en construir un jet supersónico y utilizar un tipo de energía de propulsión que no afectara al medio ambiente.
Escribe tus ideas.
Cuando haces un trabajo excelente y no te lo valoran..., no por ello dejes de hacer bien las cosas porque algún día alguien te lo reconocerá… ¿Has vivido alguna vez esta situación? ¿Cómo reaccionaste?

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