La Navidad

Las calles están llenas de adornos de Navidad y muy iluminadas. La familia López vive en una de las mejores zonas residenciales de la ciudad. Su casa es la única que no tiene aderezos ni más luces de las necesarias. Cuando los vecinos se dieron cuenta de la oscuridad que había en la parcela de los López se sintieron decepcionados, incluso lo tomaron como un insulto y un acto de rebeldía hacia el vecindario porque para ellos se rompía la armonía del decoro en la calle durante las celebraciones. Pensaron que quizás la familia López estaba atravesando una crisis económica. Acordaron reunirse para decidir qué podían hacer y así salir de dudas. Al día siguiente, cuando estaba oscureciendo y la luz artificial apareció, se acercaron a la casa de la familia López con el pretexto de felicitarles las Navidades.

—¡Buenas noches, Sr. López!… ¡Feliz Navidad!

—Muy buenas noches. Muchas gracias y lo mismo les deseamos mi familia y yo, pero…, ¿pasa algo?... Es que vuestra visita me sorprende.

—No, no… Deseábamos saber cómo están pasando la Navidad y además queríamos hacerle una pregunta, si nos lo permite.

—Adelante. ¡Cómo no!

—Verá, hemos visto que su vivienda no está muy iluminada. ¿Son ustedes cristianos?

—¡Claro que lo somos! Pero nosotros vivimos estas fechas de forma diferente a ustedes.

—¿Diferente?... ¿Cómo?... ¿Cuál es la diferencia?

—Hace tiempo que reflexionamos sobre el nacimiento de Jesús y desde entonces lo celebramos con humildad, pues entendemos que así llegó Él a este mundo. ¿Han reconsiderado ustedes la manera en la que viven estos festejos?

—¡Sí sí, claro! Diferente a usted. Pensamos que son días para pasarlo bien con la familia: comiendo, bebiendo, haciendo salidas y recibiendo y dando regalos.

—Sí sí, lo respeto —dijo el Sr. López—, pero para mi familia y para mí la realidad es sencilla y simple. Celebramos el nacimiento de Jesús, sin tener la necesidad de sufrir al día siguiente ninguna resaca por haber ingerido alcohol sin medida y haber masticado sin control. Nada tiene que ver con los verdaderos valores de solidaridad, paz, compasión y amor que nos trajo el niño Jesús de Belén que nació pobre.

Los vecinos se quedaron decepcionados y a la vez tristes ante la aclaración contundente sobre la forma de celebrar las fiestas de Navidad de la familia López. A partir de ese día crearon un lazo de amistad entre ellos, reuniéndose de vez en cuando para cambiar impresiones acerca de las cosas cotidianas sobre las que, a veces, no nos paramos ni a pensar, actuando en ocasiones como robots, unos detrás de otros, haciendo cosas similares, sin saber ni tan siquiera por qué  lo hacemos de esa manera.

Finalmente valoraron que los López tenían suficientes argumentos para decidir por ellos mismos, al mismo tiempo que el resto de vecinos se sintieron un poco víctimas de la sociedad que celebra un festejo artificial entre polvorones y panderetas, realizando un consumo exagerado y valorando más todo esto que el compartir el amor.

De camino hacia sus casas comentaban entre ellos que a la familia López se la veía muy unida y compartían muchas cosas juntos. También hablaban de que deberían hacer un cambio íntimo para que su privacidad no estuviese tan saboteada por la socio-cultura y así poder ser más felices.


Escribe tus ideas.
Intenta hacer las cosas que tú creas y no porque las hagan otros…  ¿Eres fiel a tus creencias y principios o sigues lo que hace todo el mundo?


No hay comentarios:

Publicar un comentario