-Señor…, pero…, yo…
-Sí, sabes de sobra lo que he querido decir, pero aun así, te lo aclararé más: “Los que lo provocan son aquellos que están en la oscuridad, poca gente sabe quiénes son. Los políticos son sus criados a los que les dan mucho dinero y les inflan el ego por tener poderío. Los pasivos son los esclavos, la masa crítica, los que trabajan para el sistema que ellos crean a su antojo. Gente de buena voluntad, sin rumbo, que desconoce el fraude y eso les hace luchar entre ellos mismos en vez de unirse para liberarse del mal y la esclavitud”. Así, pues, tú has sido uno de los discípulos elegidos para ayudar a despertar del letargo sumergido al que están sometidos la mayoría de los humanos.
Jonás no le quiso hacer caso al Creador. Se negó a obedecer y huyó de la presencia de Dios embarcándose rumbo a la Unión Soviética. Habló con los cosmonautas y les ofreció mucho dinero, todos sus ahorros, para que lo trasladasen a Venus.
Los ingenieros, después de hablar con él, se quedaron digiriend toda la conversación, extrañados de que quisiera tan repentina ida. Algo no les cuadraba y comenzaron a discurrir cosas que más tarde hablarían entre ellos sin sacar tampoco nada en claro.
Después de varios días pensando, no encontraron el porqué no debían realizar el viaje cuando les iba a pagar tanto dinero.
Finalmente decidieron llevarlo y así tener un extra económico.
Desde que el Creador había hablado con Jonás, este andaba muy nervioso y no descansaba. No se daba cuenta de que alejarse no era la solución porque, fuera donde fuera, lo que no está resuelto dentro de nosotros seguirá siendo un problema hasta que decidamos abordarlo para poderlo trasmutar.
Llegó el día y todo estaba previsto como habían acordado. La nave despegó sin ningún problema. Los tripulantes conversaban entre ellos pero, Jonás no decía nada, aunque todos querían que participase en las conversaciones. Esperaba expectante y se supone que, al no saber qué le esperaba, aumentaba su desesperación.
Al llegar a la atmósfera del nuevo mundo, Dios preparó una tempestad y quedaron atrapados en una nube de gas tóxico que les robaba el oxígeno de la cabina. Los cosmonautas no entendían la razón por la que estaba sucediendo esto ya que todas las compuertas estaban cerradas herméticamente. Comenzaron a tener miedo y se pusieron a invocar cada uno a su Dios. El jefe de la tripulación se acercó a Jonás y le dijo:
—¿Qué haces ahí mirando? Invoca a tu Dios para que Él también nos ayude a salir de aquí. ¿Acaso eres tú el culpable? Creemos
que esa fuerza te quiere a ti.
—Sacadme de aquí —dijo Jonás. Perdonadme. No hice caso a Jehová.
—Así que nos estabas ocultando algo, ¿verdad? ¿Qué es lo que nos ocultas?
—Sacadme enseguida de aquí. Me falta el aire.
—Cómo no, enseguida.
El capitán dio órdenes rápidas de lanzarlo al espacio. Abrieron la segunda contrapuerta para expulsarlo. Una fuerza lo llevó hasta el exterior y el viento lo atrapó. Giraba sin rumbo hasta que una nube de vapor azul lo engulló. Allí estuvo tres días y tres noches y Jonás rezó a su Jehová.
—Estoy atrapado en un abismo. ¡Perdóname!
—Desagradecidos sois los que no escucháis mi voz —dijo Dios.
—Sácame de aquí y podré ofrecerte con creces lo que me pediste. Así, mi ser quedará tranquilo y aliviado, de lo contrario, mi vida será un infierno.
Jonás estaba arrepentido de no haber cumplido la promesa. El Creador sabía que su alma sufriría si no cumplía lo que tanto deseaba, ir a los medios de comunicación cada día y explicar que los humanos estamos destruyendo nuestra casa, la Tierra.
Cristo le dijo a la nube azul: “Envíalo a su casa, tiene mucho trabajo que hacer”.
Jonás despertó del sueño y comenzó a enviar e-mails a todos los medios de comunicación para poder hablar cada día sobre el amor y de esta manera conseguir que los humanos cambiaran la tendencia.
La raza abandonó los malos hábitos. Dejaron de ver programas virulentos para su mente y, poco a poco, comenzaron a sanar las emociones afectadas que habían resultado dañadas durante tantos años como resultado de oír palabras de desconsuelo y de ver imágenes de guerras, maltratos, hambruna y un montón de mentiras.
Comenzaron a crear una resistencia social. Los políticos dejaron de ser creíbles y, llegados a este punto, no podían engañar más. De manera que, desaparecieron los de la oscuridad. Se fueron lejos, a otros mundos. Su tiempo en este lugar se les terminó y no pudieron resistir la frecuencia que se originó al subir al planeta Tierra, de vibración. La fraternidad creció; se podría ir de vacaciones a otros planetas: a Venus, a Marte y a otros mundos. La atmósfera agresiva desapareció. La oscilación de las personas era alta y todo cambió hacia un mundo mejor: hacia el amor.
Escribe tus ideas.
Cuando nos escuchamos y actuamos de acuerdo con nuestros sentimientos, dejamos de mendigar y estamos en una vibración más alta… ¿Qué opinas de la sociedad actual? ¿A qué grupo perteneces: a los que provocan o a los pasivos?

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